La ciencia ha validado muchas de las propiedades tradicionales atribuidas a la fruta del monje. Repasamos los estudios más relevantes.
Estudios sobre glucosa e insulina
Un estudio publicado en el Journal of Functional Foods (2017) demostró que el extracto de fruta del monje no elevaba los niveles de glucosa en sangre ni estimulaba la secreción de insulina, confirmando su seguridad para diabéticos.
Propiedades antioxidantes
Investigaciones han demostrado que los mogrosidos poseen actividad antioxidante significativa, ayudando a combatir el estrés oxidativo y los radicales libres.
Efectos antiinflamatorios
Estudios en animales sugieren que los extractos de fruta del monje pueden tener propiedades antiinflamatorias, aunque se necesitan más investigaciones en humanos.
Seguridad alimentaria
La FDA clasificó la fruta del monje como GRAS (Generalmente Reconocido como Seguro) en 2010, basándose en estudios de toxicidad que demostraron su inocuidad incluso en dosis elevadas.